8 Y 9 DE JUNIO: UN BREVE ESBOZO DE ESTAS FECHAS MEMORABLES Y LUCTUOSAS DEL ESTUDIANTADO COLOMBIANO- 80 AÑOS DESPUES-.
¨La masacre de las Bananeras influyó tanto en la historia de Colombia que hasta el martirologio del movimiento estudiantil se debe a que al famoso general Cortés Vargas lo nombran director de la policía en Bogotá, y cuando los estudiantes salen a protestar por esta ignominia, es muerto el estudiante Gonzalo Bravo Pérez el 8 de junio de 1929. Luego en la conmemoración de este hecho en 1954 caen otros once estudiantes asesinados por las balas oficiales y así en otros años los 8 y 9 de junio se produjeron otras muertes de estudiantes¨ *
Las historias son contadas, de acuerdo con la visión del narrador, si yo fuese un escritor positivista, les contaría la historia del movimiento estudiantil, como un suceso anecdótico, pero como comparto la visión marxista, me identifico con la concepción de que la historia consiste en estudiar el presente a la luz del pasado, previendo el futuro.
Podemos afirmar que el movimiento estudiantil en Colombia se generó desde la misma lucha por la independencia contra el gobierno colonial español. JOSÉ MARÍA CARBONELL, el genuino héroe de nuestra independencia fue quien en aquella histórica tarde del viernes 20 de julio de 1810, realizó uno de los actos más trascendentales de nuestra historia: Carbonell, egresado del Colegio San Bartolomé, acompañado de un grupo de estudiantes y de amigos se encaminó a los arrabales de Santafé de Bogotá donde habitaban millares de artesanos, mendigos, indios y mulatos, gentes desesperadas y desarrapadas, y las invitó, con su extraordinaria elocuencia, a trasladarse al centro de la ciudad para solicitar, Cabildo Abierto. No sobra decir que Carbonell fue uno de nuestros primeros mártires de la independencia, pues fue ahorcado por el Pacificador Pablo Morillo en 1816(Había nacido en 1778).
Casi un siglo después de la proclamación de la Independencia, el 13 de marzo de 1909, los estudiantes se movilizaron contra el presidente Rafael Reyes, al erigirse dictador. En la manifestación hubo disturbios y pedreas, fue declarado el estado de sitio y se ordenó el encarcelamiento de los dirigentes estudiantiles.
Durante el decenio de 1920, el movimiento estudiantil estuvo inspirado en el Manifiesto de los estudiantes de la Universidad de Córdoba (Argentina), quienes emprendieron una lucha de resonancia a nivel latinoamericano, cuya proyección histórica estuvo vigente a lo largo de casi todo el siglo XX.
En varios países latinoamericanos, el Manifiesto se propagó rápidamente. En Colombia, el Congreso Nacional de estudiantes realizado en Medellín (1923), discutió los planteamientos de la Reforma de Córdoba, divulgados previamente por Germán Arciniegas, a través de la Revista Universidad, que él dirigía.
Era la época del surgimiento del Movimiento Estudiantil, de la mano del Movimiento Obrero. Los estudiantes buscaban darle contenido específico al Manifiesto de Córdoba, contra el monopolio de los conservadores y la alta jerarquía eclesiástica en la educación Superior, reivindicando la autonomía universitaria y la libertad de cátedra.
Durante la década, hubo numerosas huelgas obreras, marchas campesinas y movilizaciones indígenas en diversas regiones. Al final, (1928) en medio de un ambiente de gran agitación nacional, se desató la huelga de los trabajadores del banano, contra las condiciones infrahumanas que les había impuesto la United Fruit Company. Para conjurar la huelga, el presidente de la República, Miguel Abadía Méndez, declaró el estado de sitio y, nombró como Jefe militar de la zona al General Carlos Cortés Vargas, quien ordenó disparar contra la multitud obrera ocasionando la masiva tragedia humana conocida como la Masacre de las Bananeras.
Al año siguiente, el 8 de junio de 1929, una manifestación estudiantil conmemorativa de la masacre y contra el nombramiento del General Cortés Vargas como Jefe de la Policía en Bogotá, fue duramente reprimida al arribar al Palacio Presidencial, con el funesto resultado de la muerte del estudiante de la Universidad Nacional Gonzalo Bravo Pérez.
Desde entonces, el 8 de junio, quedó convertido en fecha luctuosa conmemorativa de los mártires del movimiento estudiantil colombiano.
8 Y 9 DE JUNIO DE 1954
25 años después, el contexto era diferente: la industrialización estaba avanzando hacia su segunda fase; con el asesinato de Gaitán, en 1948, detonaba la violencia temprana y, el General Gustavo Rojas Pinilla, había asumido el poder el 13 de junio de 1953. Internacionalmente, predominaba el clima de guerra fría entre las dos grandes potencias, Estados Unidos y la Unión Soviética.
El 8 de junio de 1954, los estudiantes organizaron la conmemoración anual de la muerte de Gonzalo Bravo, con una marcha pacífica desde la ciudad universitaria hasta el palacio Presidencial. Durante el recorrido se presentaron algunas escaramuzas con la policía pero finalmente la marcha pudo continuar hasta el centro de la ciudad. Concluido el acto, cuando los manifestantes retornaban a la sede de la ciudad universitaria, repentinamente apareció la fuerza pública y una descarga de fusil segó la vida del estudiante de la Universidad Nacional, Uriel Gutiérrez.
Los estudiantes, sobrecogidos de indignación y zozobra, se replegaron a los predios de la universidad hasta altas horas de la noche y programaron una manifestación de protesta para el día siguiente. El 9 de junio, la marcha avanzaba por la carrera séptima en dirección al palacio Presidencial cuando apareció la orden verbal de disolverse. Los manifestantes se sentaron pacíficamente en los andenes y algunos líderes pronunciaron consignas y discursos. De un momento a otro, terminada una de las intervenciones, se escucharon las descargas de las carabinas punto 30, traídas de la guerra de Corea, disparadas por el ejército contra los estudiantes: Sobre el pavimento quedaron 11 cadáveres y cerca de cincuenta heridos, algunos de estos muertos correspondían a los nombres de: Alvaro Gutiérrez, Elmo Gómez Lucich (peruano), Hernando Morales, Rafael Cháves Matallana, Jaime Moure Ramírez, Hernando Ospina López, Hugo León Vásquez y Jaime Pacheco.
Como siempre sucedió, a lo largo del siglo 20, el comandante del ejercito, justificó la masacre, aduciendo que los soldados habían sido atacados por los estudiantes: “El comandante de las fuerzas militares había dado orden de que en ningún caso se hiciera fuego sobre los estudiantes, sino que se utilizaran medida como el agua y los gases y, en último caso, si los estudiantes se tornaban demasiado atrevidos, recurrieran a la culata. Pero si se disparaba desde la manifestación sobre las fuerzas armadas, había orden de hacer fuego. Desgraciadamente eso ocurrió así,…. el ejército disparó para defenderse.¨
Los dolorosos episodios del 8 y 9 de junio dinamizaron la tendencia a la radicalización del movimiento estudiantil contra el militarismo, más enconada aún, cuando el General Rojas Pinilla nombró a un coronel como rector de la Universidad Nacional y declaró al Partido Comunista fuera de la Ley.
Tres años después, cuando Rojas anunció su intención de permanecer más años en el poder, la cúpula de los partidos tradicionales y la alta jerarquía eclesiástica organizaron el paro cívico para derrocarlo, con la participación de los gremios económicos y masiva movilización estudiantil, en las principales ciudades. El 10 de mayo de 1957 el movimiento estudiantil representó una de las fuerzas principales del movimiento cívico que propició la caída del General Rojas Pinilla, razón por la cual fueron enaltecidos como “héroes de la democracia”.
Los decenios siguientes fueron de creciente radicalización del movimiento estudiantil, bajo la influencia de nuevos hechos internacionales, como la Revolución Cubana, la Guerra del Vietnam y la revuelta de los estudiantes de París en 1968.
Hoy, 80 años después, la educación pública, y sobre todo la superior está gravemente amenazada por las políticas privatizadoras provenientes de los dictados del FMI y las presiones por convertir la educación en una mercancía transable en las negociaciones del ALCA y del TLC, Internamente la escuela pública está amenazada por la denominada “Revolución Educativa”, que se reduce al simplismo de aumentar cobertura con menos recursos, lo cual implica desmejorar la calidad y ofrecerle una nueva frustración a la juventud estudiosa del país que carece de recursos económicos para ingresar a la educación privada.
Corozal, junio 8 de 2009 (Leída el 12 de junio 09 a los estudiantes de Formación Complementaria, Escuela Normal Superior de Corozal)
Valmiro Rangel R.
Coordinador de Formación Complementaria
Escuela Normal Superior de Corozal
* Ver: Valmiro Rangel: La masacre de las bananeras y su repercusión en la historia y literatura colombianas, en: http://elhombredelpolo.blogspot.com/
Hace 13 años

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